Es indignante ver la reacción tanto del pueblo americano en general (con vítores en las calles, no así las víctimas del 11S, que ya han declarado que esto no arregla nada), de los gerentes mundiales, y de la prensa internacional en general (con titulares deleznables) acerca de la supuesta muerte (asesinato) del terrorista afgano saudí Bin Laden.
Es evidente que lo que hizo Al-Qaeda es terrible, porque terrible es siempre matar, siempre. A algunos no nos gusta y nunca apoyaremos la idea de matar a nadie bajo ningún concepto, incluso a hijos de puta como éste. Como ya se ha dicho estos días, hasta algunos nazis (no todos, por desgracia) fueron juzgados en su momento en Núremberg, y luego condenados ¿es que hemos ido hacia atrás y ahora nos gusta pegar un tiro y carretera?
Lo que nos llevan inculcado en sus películas los usamericanos, lo llevan a la práctica en la realidad. Esa estúpida idea de que matar (y torturar, como han reconocido abiertamente, para saber dónde estaba el objetivo), si lo hacen los nuestros está bien. Si lo hace el héroe (siempre americano) para salvar a la chica y pegarle un tiro al malo, pues genial. Vaya sarta de estupideces.
Matar es matar. Y detesto al que lo haga, esté en el bando que esté. Más si cabe, si es el mío.



















